El Boletín de Situación Económica, elaborado por la entidad cameral con el patrocinio de Caixabank, constata una "leve desaceleración" que no ha afectado al empleo. El presidente de la institución, Santiago Sesé, considera que el nuevo REF puede contribuir a "dar un salto" en el desarrollo de Canarias. Una "apuesta decidida" por la educación, el impulso a las infraestructuras y la simplificación administrativa son algunas de las claves para afianzar la mejora económica.

La economía canaria continúa en crecimiento y no ha perdido su capacidad de generar empleo, aunque el incremento del producto interior bruto (PIB) es más lento que en los últimos ejercicios y las condiciones que favorecían la mejora económica han comenzado a revertirse. La Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife, no obstante, considera que el Archipiélago cuenta con factores que constituyen una "oportunidad histórica" para consolidar la recuperación.

La entidad cameral presentó hoy los resultados de su último Boletín de Situación Económica, correspondiente al tercer trimestre de 2018 y que elabora con el patrocinio de Caixabank. Según el análisis de la Cámara, entre los meses de julio y septiembre se produjo en las Islas una "leve desaceleración" que se ha dejado sentir en la actividad, pero no en el ámbito del empleo. El menor crecimiento experimentado por la hostelería y el turismo, "dos subsectores con enorme relevancia en el sector servicios" de la región, explica la moderación de la actividad empresarial en este periodo.

Aunque las previsiones de crecimiento se mantienen en el 2,7% para lo que resta de año y la creación de puestos de trabajo seguirá al alza, al calor de la campaña de Navidad y la temporada alta turística, la ralentización continuará en 2019, con un crecimiento que podría estar en el entorno del 2%, y esta vez sí afectará a la generación de empleo, que, sin detenerse, mostrará signos de debilitamiento.

El presidente de la Cámara, Santiago Sesé, animó durante la presentación del boletín a aprovechar los factores de los que dispone el Archipiélago para afianzar la recuperación y "marcar el rumbo hacia una economía cualitativamente mejor y más sostenible". A juicio de Sesé, la reciente aprobación de la reforma del Estatuto de Autonomía de Canarias y del Régimen Económico y Fiscal (REF) en su parte económica, la desvinculación de este del sistema de financiación autonómica y la tramitación del proyecto de presupuestos con mayor dotación de la historia de las Islas son elementos que pueden abrir una "nueva y esperanzadora etapa "en la economía regional.

En concreto, el REF contiene "un conjunto de medidas que, de aplicarse en su totalidad, nos pueden ayudar a dar un salto en nuestro desarrollo económico y en nuestro estado del bienestar", señaló el dirigente cameral, quien, al mismo tiempo, apuntó al retraso que está sufriendo la firma de los convenios con el Estado -en los que "estaban puestas muchas esperanzas para mantener y mejorar la recuperación de muchas actividades de nuestra economía"-, a la incertidumbre política en el ámbito nacional y a la "maraña" administrativa como elementos que lastran la actividad económica y la inversión empresarial.

Por su parte, el director territorial de Caixabank en Canarias, Juan Ramón Fuertes, confió en que, pese a la "fase de madurez" que atraviesa el ciclo económico, la creación de empleo continúe en 2019, algo que considera "una excelente noticia". Las previsiones de la entidad financiera señalan que la tasa de paro podría situarse en torno al 18%.

A juicio de Fuertes, el hecho de que las empresas del Archipiélago hayan reducido su deuda de forma notable durante los últimos ocho años permite que se encuentren en una situación "mucho más sólida" y que puedan destinar recursos a invertir en innovación.

La Cámara de Comercio advierte en el informe del tercer trimestre de que, con la base que proporcionan esos instrumentos, es necesario adoptar una serie de reformas estructurales y políticas económicas que extiendan el crecimiento al conjunto de los sectores, hagan avanzar las actividades económicas emergentes, faciliten la profesionalización y el redimensionamiento de las empresas, incrementen la productividad y permitan rebajar los niveles de desempleo estructural que padece Canarias.

Entre estas medidas figuran una "apuesta decidida" por la educación y la formación, convertir en realidad la simplificación y agilización de los trámites administrativos, favorecer la movilidad funcionarial hacia los departamentos más necesitados de personal para tramitar proyectos de inversión, luchar contra la economía sumergida, superar el "atraso" en infraestructuras básicas - ejecutando las pendientes, como el puerto de Fonsalía, y mejorando las existentes, como el aeropuerto Tenerife Sur-, la implantación del gas y la aceleración de las energías renovables, modernizar el comercio para elevar su competitividad y hacer frente a la "amenaza" que para los establecimientos más tradicionales supone el comercio electrónico, incentivar el consumo de los turistas mediante el vínculo con otros sectores económicos e intensificar el proceso de internacionalización de la economía.

Empleo recuperado

La ligera desaceleración que muestran los datos del trimestre veraniego no ha impedido que la economía canaria prosiga creando puestos de trabajo a buen ritmo, hasta tal punto que, según indican los registros de afiliados y ocupación, se ha recuperado todo el empleo destruido durante la crisis.

En el periodo analizado se crearon 22.700 puestos de trabajo (54.100 en los últimos doce meses), mientras que el colectivo de parados se redujo en 100 personas entre julio y septiembre (17.000 menos respecto al mismo trimestre de 2017).

Según la Encuesta de Población Activa (EPA), el volumen total de ocupados en el Archipiélago se situó al final de este periodo en 909.300, un nivel histórico, en tanto que el número de parados ascendió a 222.300, cifra similar a la registrada a finales de año 2008, cuando la crisis atravesaba por sus primeros momentos. Sin embargo, la alta ocupación no consigue rebajar de manera significativa la cifra de parados, una situación atribuible al elevado crecimiento que ha experimentado la población activa -la que puede y quiere trabajar-, que durante el último trimestre se incrementó en 22.500 personas y en el último año en 37.100, hasta situar el volumen total de activos en las Islas en 1.131.500 personas, una cifra también histórica.

El sector que más tiró del empleo durante el verano fue el de servicios, con 25.100 ocupados más que en el segundo trimestre, seguido de la construcción, con 1.900 empleos. Ambos también han visto crecer su volumen de ocupados durante el último año, puesto que presentan 47.200 y 5.200 personas con trabajo más, respectivamente, que en el mismo periodo de 2017.

Tras esta evolución, la tasa de paro del Archipiélago se reduce cuatro décimas en el trimestre y 2,2 puntos en el último año, hasta situarse en el 19,6% de la población activa, cinco puntos por encima de la cifra nacional (14,6%) y el primer valor por debajo del 20% también desde finales de 2008.

Las cifras de afiliación a la Seguridad Social van en consonancia con las que ofrece la EPA. Así, la media mensual de trabajadores cotizantes se situó en septiembre en 799.237, lo que representa un aumento mensual en la afiliación de 10.192 trabajadores (1,3%) y de 28.347 respecto a septiembre de 2017 (3,7%).

El descenso de la actividad empresarial ha respondido a la caída en el número de turistas extranjeros, que ha tenido efectos en otros subsectores de la economía. Así, las llegadas de visitantes foráneos retrocedieron un 5,9% en los meses de verano respecto al mismo periodo del año pasado, 206.007 turistas menos en total, una disminución que debe entenderse en el contexto de recuperación de los destinos competidores, de la apreciación del euro respecto a las divisas de esos países y de la dificultad de mantener las cifras récord que se registraron en 2017.

Con todo, el número de empresas inscritas en la Seguridad Social es un 1,6% superior al que se observaba en el mismo trimestre del pasado ejercicio.

El buen comportamiento del empleo ha tenido efectos positivos sobre el gasto de los hogares, también impulsado por las favorables condiciones de financiación. Pero este entorno no ha sido suficiente para mejorar las ventas del comercio minorista, que registraron una disminución del 2,2% en el tercer trimestre, la primera desde 2012. En cambio, aumentaron las matriculaciones de vehículos (un 4,4%), aunque a menor ritmo que en el periodo inmediatamente anterior.

Otros indicadores del consumo reflejan también esa tendencia a la desaceleración. Es el caso del transporte de mercancías por vía aérea, que bajó un 1,2% en relación al mismo trimestre del año pasado, y por vía marítima, que descendió un 9,9%.

El freno a la inversión empresarial, junto a la ralentización que experimenta la demanda, se traducen en una tendencia a la baja en el índice de confianza empresarial (ICE) que, a pesar de presentar una leve variación trimestral positiva del 0,3% en la encuesta de octubre -que coloca a Canarias como una de las tres únicas comunidades autónomas que crece-, acusa un descenso si se compara con la variación del ICE de octubre de 2017, que fue del 3,1%.