A pesar del crecimiento de las respuestas desfavorables, la industria consigue mejorar su confianza.

 

Al igual que el resto de los sectores productivos, la industria no ha sido ajena a un mejor registro en su actividad en el tercer trimestre del año si la comparamos con el segundo trimestre. Sin embargo, si comparamos las cifras con las alcanzadas hace un año para el mismo periodo, los datos siguen mostrando una caída sustancial de la actividad como consecuencia del Covid-19, con un retroceso del Índice de Producción Industrial (IPI) -medido por el Instituto Nacional de Estadística (INE)- del 12% en el tercer trimestre. Así se refleja en el último boletín de coyuntura industrial elaborado por el Servicio de Estudios de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife. Un descenso 7,8 puntos superior al que presenta la media nacional (-4,2%) para el mismo periodo.

Aunque la mayor parte de la industria no ha interrumpido su actividad, sí que se ha notado un descenso anual importante en la demanda de productos, tal y como arrojan las caídas generalizadas en las distintas tipologías de producción. En términos relativos es la producción de bienes de consumo duradero la que se ha visto más afectada en el último año con un descenso promedio en el trimestre del 57,3%, seguido de los bienes de equipo (-25,2%), los bienes de consumo no duradero (-13,8%), los bienes intermedios (-9,8%) y, finalmente, la energía (-6,7%).

Para el presidente de la Cámara de Comercio, Santiago Sesé, “esta situación no solo debe ser reconducida, sino que ha de verse como una oportunidad para reactivar y reconstruir el sector hacia una industria 4.0 sustentada en las nuevas tecnologías y en la digitalización de sus procesos que nos permita ser más competitivos e internacionales”. “Una industria que además se abra a nuevas tipologías de negocios vinculadas a la sostenibilidad de un territorio tan frágil como el canario a través de una apuesta decidida por la economía circular y las energías renovables, con la que contribuir a la diversificación económica de las islas.”

 Pero para ello, apunta Sesé, es importantísimo acelerar los procesos y apostar por la simplificación administrativa para no perder la capacidad que nos puede dar la materialización de los Fondos Europeos en Proyectos canarios de inversión privada o público-privada capaces de dar un verdadero impulso al sector y a la economía de las islas. Un desarrollo sectorial que además ofrecerá oportunidad para apostar por el talento y mejorar la calidad de nuestro empleo, pues es la industria la actividad con mayor capacidad de generar empleo estable de alta cualificación.

En este sentido cabría destacar en cuanto al comportamiento del mercado laboral que durante los meses de verano se fue recuperando el número de afiliaciones a la Seguridad Social, pasando de 37.750 ocupados en el sector en el mes de junio a 38.100 al cierre del pasado mes de septiembre. Un pequeño impulso en la contratación que no impidió que el promedio trimestral de afiliados a la Seguridad Social en el sector industrial disminuyese un 3,5% en las Islas respecto al mismo periodo del pasado ejercicio, cerrándose el tercer trimestre del año con 38.100 trabajadores, 777 menos que en 2019. Por lo que respecta al paro registrado también se produce una leve caída durante los meses de verano, aunque el promedio trimestral aumenta un 21,8% en su comparativa con el tercer trimestre de 2019, dejando la cifra en 9.460 desempleados en septiembre, 1.531 más que un año antes.

El número de empresas inscritas en la Seguridad Social se mantuvo estable durante el tercer trimestre de año con tan solo tres empresas más que las registradas al cierre del segundo y alcanzaba en el mes de septiembre la cifra de 2.858 que supone un descenso anual del 3,6%, 155 empresas menos que en septiembre de 2019, motivado, principalmente, por la pérdida de industrias manufactureras (-108), según los registros del Instituto Canario de Estadística (Istac) a partir de los datos del Ministerio de Trabajo relativos a empresas con trabajadores dadas de alta en el Régimen General.

Como resultado de la recuperación de parte de la actividad y del empleo perdidos durante los meses más duros del confinamiento, también se recuperó la confianza de los empresarios industriales que con un avance trimestral del 17,8% fue el sector económico con mejor registro. Así, un 23% de los empresarios afirmó haber mejorado sus resultados durante los meses de verano frente a un 21% cuya situación empeoró y un 56% que los consiguió mantener estables. Las previsiones muestran prudencia en las respuestas debido al elevado grado de incertidumbre en el que nos desenvolvemos con un 61% de los industriales afirmando que espera mantener los mismos niveles de actividad que en los tres meses del verano, un 21% que confía en mejorar su actividad y un 16% que estima que podrían empeorar.