El vicepresidente de la Cámara de Comercio, Martín García Garzón, cree que “es necesario dar un verdadero impulso al sector industrial y energético de Canarias, apoyando su consolidación y desarrollo, atrayendo nuevas inversiones, además de evitar posibles deslocalizaciones como consecuencia de los sobrecostes que supone mantener una actividad industrial en las islas”.

 

Después de las caídas registradas en los dos trimestres anteriores el Índice de Producción Industrial vuelve al terreno positivo. La producción industrial aumenta un 4% en el cuarto trimestre y un 1% en el año 2017.

 

El año 2017 finaliza 8.119 trabajadores afiliados a la seguridad social en industria, 1.546 más que en 2016 y un volumen de desempleados de 8.660 en diciembre, 874 menos que un año antes.

 

El 34% de los industriales canarios afirmó haber mejorado su actividad empresarial durante el último cuatrimestre del pasado año.

 

La industria canaria finaliza el año con muy buenos registros al alcanzar el Índice de Producción Industrial un crecimiento anual del 4% durante el cuarto trimestre del que fueron participes todos los tipos de producción, salvo la de bienes de consumo duradero que experimentó un retroceso del -2,6%. Así se experimentaron crecimientos en la producción de bienes de equipo (6,1%), en la de bienes intermedios (5,5%) y en la de bienes de consumo no duradero (4,1%), además de en la producción de energía (3,5%), respecto al mismo periodo del año anterior.

 

Un importante avance en los tres últimos meses del año que permite a la industria canaria crecer por segundo año consecutivo a una tasa anual promedio del 1%, gracias al avance promedio del 9,1% en la producción de bienes intermedios, del 2,7% en la producción de bienes de consumo (tanto duraderos como no duraderos) y al incremento del 1,8% en la producción de bienes de equipo.  El único tipo de producción de experimentó un retroceso durante el pasado año fue el de energía con un -1%.

 

A la luz de los datos, la institución cameral apunta a dos aspectos como los principales responsables de este comportamiento más favorable de la producción industrial. El primero de ellos inducido por la leve mejora que viene experimentando el sector de la construcción en nuestra comunidad, dado que este sector es una fuente potente de demanda de productos industriales y, el segundo, debido a la recuperación de la demanda propiciada por un aumento del consumo de residentes y turistas.

 

 

Una progresiva recuperación que a juicio de Martín García Garzón, vicepresidente de la Cámara de Comercio y conocedor de la realidad en la que se desenvuelve el sector en Canarias, es positiva dado que “son muchos los hándicaps que tenemos que salvar los industriales para poder desarrollar nuestra actividad de forma competitiva”. En este sentido enfatiza la importancia de que se apruebe y se ponga en valor nuestro régimen económico y fiscal sin el cual, “sería inviable compensar los sobrecostes que supone desarrollar una actividad industrial en un territorio reducido, fragmentado y alejado de los centros de aprovisionamiento de materias primas y de los potenciales destinos de exportación de nuestras producciones como lo es el Canario”.

 

En este sentido destacó la importancia de la industria como elemento esencial en la economía de las islas para propiciar su diversificación, mejorar la calidad de su empleo o promover su apertura exterior. Un sector estratégico y fundamental en el devenir económico del archipiélago que “deberíamos fomentar y promover con medidas presupuestarias, administrativas, fiscales, económicas, que atenúen los costes, tan importantes para la competitividad de sector como son los referidos al transporte o la energía; e incluso con medidas de sensibilización social que favorezcan un mayor autoconsumo de los productos elaborados en las islas, tanto por parte de residentes como de turistas.

 

A juicio del vicepresidente cameral, ahora que las circunstancias comienzan a ser más favorables, “es necesario dar un verdadero impulso al sector industrial y energético de Canarias, apoyando su consolidación y desarrollo, atrayendo nuevas inversiones, además de evitar posibles deslocalizaciones como consecuencia de los sobrecostes que supone mantener una actividad industrial en las islas”.

 

Atendiendo a los resultados que arroja el boletín apuntó que comenzamos a recuperar el terreno perdido a lo largo de la crisis, pero que “aún queda mucho por hacer para alcanzar los niveles de actividad y el empleo perdidos”. De hecho, el número de trabajadores afiliados a la seguridad social en el sector industrial se situaba a finales de 2017 en los 38.119 ocupados, con 1.546 más que a finales de 2016, un nivel que no se registraba en las islas desde mediados del año 2010 pero que aún está alejado de los niveles de ocupación que poseía el sector antes de las crisis y que llegó a estar por encima de las 43.300 afiliaciones. Del mismo modo el volumen de desempleados inscritos en las oficinas de empleo público ascendía en diciembre a 8.660, 874 menos que un año antes, pero por encima de los niveles de 2007 en los que llegaron a estar por debajo de los 5.800 parados.

 

Por su parte el número de empresas inscritas en la Seguridad Social con trabajadores dados de alta alcanzó alcanzaba la cifra de 2.928 a finales del mes de diciembre lo que supone un aumento del 1,7%, con 49 empresas más que en diciembre de 2016 motivado, en su gran mayoría derivado del incremento de las industrias manufactureras (48 empresas). Una mejora que no solo ha sido cuantitativa sino cualitativa, tal y como se aprecia en el incremento trimestral en su nivel de confianza del 4,5% en la encuesta de enero del Indicador de Confianza Empresarial. De hecho, un 34% de los industriales canarios afirmó haber mejorado sus resultados empresariales en el cuarto trimestre de 2017, un 56% los mantuvo estables y tan solo un 10% experimentó retrocesos.

 

De cara a las expectativas el sector afianza la estabilidad en su actividad económica (66% de respuestas), además de continuar siendo mayor el porcentaje de empresas optimistas sobre la evolución de sus negocios (25%), respecto de las empresas más pesimistas (10%).